“Yo sé que el 2 de marzo vamos a estar en la calle”, decía por aquel 2008 Jorge Lanata a pleno pecho inflado de humo, del mismo humo que les vendió a 190 periodistas cuando prometió un exitoso camino de noticias y gloria con Crítica de la Argentina, diario que meses después abandonó en manos de un tal Antonio Mata, licenciado en vaciamientos.
Con la bandera de la prensa independiente, pura, profunda y pasional Lanata llevó a Crítica a las calles como “el último diario de papel” desde su escritorio de director y con su compromiso como garantía. En el camino se le voló junto a todas las insignias de aquel periodismo que tanto se cansó de profesar.
Pero no todos los méritos son de él, no vaya a ser que el gran histórico periodista cargue con los palos más pesados. Papel 2.0, en nombre de los empresarios Marcelo Figueiras, Juan Zitnik, el mismo Lanata, y de los abogados Gabriel Cavallo, Pablo Jacoby y Patricio Carballés, tenía el documento que lo ponía como dueño absoluto del periódico. En noviembre de 2008 Antonio Mata adquirió el 78 por ciento de las acciones de la empresa. Mata, el mismo que acumula quiebres, fraudes, antecedentes judiciales, y sí, exactamente como recuerda, es quien embarró a Aerolíneas Argentinas.
A cuatro meses de empezar el 2009, Lanata salió de su oficina de Maipú al 200 con el traje de empresario y dejó tirado el de aquel periodista de raza que derrochaba. En aquel abril salvó su pellejo con otras propuestas de trabajo en carpeta y dejó a los trabajadores de Crítica flotando en la promesa de Mata de sacar un diario distinto para la gente.
Pocos días les tomó a los empleados del diario darse cuenta que Antonio es fiel a su apellido y que estaba adquiriendo allí el doctorado en vaciamiento. A partir de ese momento, la lucha fue creciendo y con denuncias, intentos de desalojo, marchas y fuerza apareció Crítica de los Trabajadores con unas pocas publicaciones cada tanto.
Con una especie de vigilia los periodistas pelearon puesto por puesto, y lo siguen haciendo, para que cada trabajador pueda ejercer su laburo. No gracias al gobierno, que según las cifras que se manejan entre Provincia, Capital Federal y Santa Fe deben descomunales sumas de dinero por avisos. No gracias al sindicato, si gracias a los delegados de los gremios. No gracias a periodistas como Lanata, si gracias a los colegas de verdad que apoyaron sin parar. La ayuda y apoyo vino de los lugares más lejanos y cercanos. El abandono desde adentro.
Crítica como diario no existe más, a pesar de los posibles manejos con empresarios para que lo sacaran a las calles, hoy por hoy no hay nada. Los trabajadores luchan por el mantenimiento de las fuentes de trabajo que aún faltan reemplazar.
Hubo un Antonio Mata, existió un Marcelo Figueiras que se quedaron con lo que no les correspondia. Que no recaiga todo sobre la misma persona, sobre esa que se encargó de aclarar que su responsabilidad formal había terminado, que se peleaba por unos pocos mangos que se debían. Pero que sí recaiga sobre el periodista que está en esa misma persona.
“A ver si se bancan ser jefes”, sostuvo en pleno nacimiento del diario. Los periodistas de Crítica se la bancan, él no. Él vende humo. Ellos luchan.
Soledad Grillo


Me pregunto qué ha sido del Jorge Lanata periodista de investigación con capacidad para destapar turbios asuntos. Me pregunto por qué se ha convertido en esto que es hoy.
Lo siento mucho realmente, era un periodista ejemplar.