Cuántas veces prendemos la televisión y encontramos algún documental que trata acerca de los barrios castigados, como son las villas, en la provincia de Buenos Aires. Dentro de esos mismos barrios, casi todo es malo, incluso quienes viven ahí. Aparentemente, nada bueno los rodea ¿Uno se pone a pensar cómo nacieron esos barrios? ¿La gente fue y se apropió de esas tierras, solamente dijeron “yo quiero vivir acá, en este terreno que no se usa para nada”?
Como tantos documentales que hay reproduciéndose por ahí, está el documental de Facundo Pastor para el canal América TV: Zavaleta, el documental. Con éste buscaba desafiar a la gente a que lo viera mientras fomentaba que era el lugar más peligroso de América Latina, utilizando imágenes para su realización de una película llamada Vientos del Sur, que había sido preparada junto con una organización, que trabaja adentro del barrio con pibes que estuvieron metidos en el paco, que han delinquido y hoy están en rehabilitación. Pero no fue eso lo que quisieron mostrar en este documental. Sí usaron imágenes de esa película, pero sacadas de contexto y que terminó por reflejar situaciones que no habían ocurrido de esa manera. Así como sacaron de contexto una entrevista que le habían hecho al Padre Pepe, en la que decía que había sido amenazado por gente de la villa.
Los medios reprodujeron este documental con los mismos criterios en los que se había basado América para ponerlo al aire. Sin embargo, las medidas que tomaron sus habitantes no tuvo la misma cobertura. Éstas sucedieron a raíz de las consecuencias que dejó la transmisión como la pérdida de algunos empleos, que los colectivos dejaran de parar, lo que provocó la muerte de una criatura de cuatro años por una línea de ómnibus, y que las ambulancias no llegaran al que, según dicen, es el lugar más peligroso de América Latina. Por todo esto, los vecinos se organizaron y realizaron un festival a modo de protesta en la puerta del canal América TV, donde la murga del barrio se hizo ver con todos sus colores mientras la olla popular preparada por las madres llenaba todos esos estómagos que tenían mucho para mostrar. La redonda, que también estuvo presente, jugó su partido como sabe hacerlo, con su fútbol popular, un fútbol mixto en el que las reglas las ponen los jugadores, únicos encargados en hacerlas cumplir, porque no hay árbitro. De fondo, de costado y adelante se podían leer los carteles que compartían, que enseñaban: yo en Zavaleta conocí a mi novia; yo en Zavaleta aprendí a leer.
Todo aquello que sí hay en Zavaleta pero que nadie muestra, porque a aparentemente no vende y, entonces, no interesa. De toda esa manifestación, solamente un medio cubrió la jornada, por lo que muchos no se enteraron. De la misma manera que la carta que hicieron los curas villeros, en la que repudiaron ese periodismo amarillista, y la carta abierta escrita por los vecinos de Zavaleta pidiéndole a este señor que se retractara por lo que había hecho, explicándole que a causa de documental un montón de gente se había visto perjudicada, no tuvo su gran difusión. Uno de los vecinos comentó que había llamado a Facundo Pastor para invitarlo a que conociera la otra cara del barrio, en la que se toma mate con la puerta abierta, una demostración de confianza que, a veces, parece estar en peligro de extinción.
¿Por qué a la mayoría de los medios les interesa mostrar solamente un lado de la moneda? Pareciera que el periodismo le da mucha importante a resaltar todo lo podrido que tiene la sociedad, siempre hablando de resultados, nunca de orígenes. Obvian, de la misma manera, aquello que todavía no ha sido contaminado, pero que a su ojo crítico no merece ser salvado. Eduardo Galeano, escritor uruguayo, dice: “la violencia engendra más violencia, como se sabe; pero también engendra ganancia para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo”. Lo mismo se podría decir del miedo, porque entonces uno tiene miedo de ir a estos barrios, tiene miedo de lo que no conoce. La cuenta es fácil, entre más sea el miedo que se venda en la televisión, más será el miedo que generará en las personas.
Samanta Estigarribia